Antes de la primera consulta
Un repaso de los documentos, cifras y objetivos que conviene ordenar antes de sentarse a revisar una situación concreta. Sirve tanto para quien empieza como para quien retoma un plan que quedó a medias.
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Reunimos situaciones concretas que ya resolvieron otras personas: cómo repartieron sus ahorros entre distintos instrumentos, qué márgenes dejaron para imprevistos y en qué momento decidieron mover una parte del capital. Cada caso parte de un punto de partida real, no de una fórmula general.
Escenarios de asignación y resguardo, contados desde la situación de cada titular
Un titular con ahorro acumulado en una sola entidad revisa cómo queda su exposición cuando suma renta fija de corto plazo y un fondo indexado. La idea no es sumar productos, sino que ningún movimiento comprometa el capital de reserva.
Cuando el resguardo se reparte entre dos custodios distintos, la pregunta cambia: no es cuánto rinde, sino quién responde si algo falla. Este escenario muestra cómo se ordenan los comprobantes y los plazos para no perder el hilo.
Un retiro imprevisto obliga a decidir qué se vende primero. La secuencia importa: tocar el tramo de menor volatilidad antes que el núcleo de largo plazo evita cristalizar pérdidas que no estaban previstas.
Un perfil que prioriza estabilidad no puede copiar la asignación de otro que tolera más vaivén. Aquí se contrastan dos casos reales: mismo horizonte, distinta proporción entre resguardo y crecimiento.
Cada trimestre conviene mirar si la proporción original se desvió por movimiento de mercado. El rebalanceo se hace por tramos, con criterios escritos, para no decidir en caliente cuando el contexto cambia.
Cuando se ordenan los escenarios de uso, aparecen dudas que no siempre caben en una sola conversación. Estas tres notas cubren el antes, el durante y el después: qué conviene tener a mano, cómo se elige un formato de trabajo y qué preguntas suelen surgir cuando el proceso ya está en marcha.
Un repaso de los documentos, cifras y objetivos que conviene ordenar antes de sentarse a revisar una situación concreta. Sirve tanto para quien empieza como para quien retoma un plan que quedó a medias.
Leer la notaNo todos los perfiles necesitan el mismo nivel de detalle ni la misma frecuencia de revisión. Aquí se comparan criterios prácticos para decidir sin apurarse y sin sumar estructura de más.
Leer la notaLas dudas cambian cuando el proceso ya avanzó: seguimiento, ajustes, qué se conserva y qué se modifica. Un cierre pensado para quien ya dio el primer paso y quiere sostenerlo.
Leer la notaSi el escenario que buscás no aparece en ninguna de las tres notas, la vía más directa sigue siendo escribirnos y contarnos el caso concreto.
En la práctica, casi nadie llega a la diversificación por entusiasmo. Se llega después de una mala experiencia: un plazo fijo que rindió menos de lo esperado, un inmueble que quedó parado seis meses, un familiar que puso todo en un solo instrumento y lo vio caer. Los escenarios que siguen son los que vemos con más frecuencia cuando alguien ordena sus ahorros por primera vez.
Si querés ver cómo se aplica esto a una situación concreta, podés revisar los escenarios habituales o escribirnos directamente desde la página de contacto.