Primer contacto y encuadre
Reunión inicial para entender el punto de partida: qué activos existen, cómo están distribuidos hoy y qué objetivos de resguardo se persiguen. Se define el alcance del análisis y se acuerda qué documentación será necesaria antes de continuar.
Revisión de la estructura actual
Se ordena la información disponible: cuentas, instrumentos, plazos y concentraciones. El objetivo no es recomendar todavía, sino entender con precisión cómo está armado el patrimonio y qué puntos requieren atención antes de cualquier movimiento.
Propuesta de diversificación
Con el panorama claro, se plantean alternativas de distribución entre clases de activos, con criterios de liquidez, horizonte temporal y tolerancia al riesgo. Cada opción se explica con sus límites y sus supuestos, sin promesas de rendimiento.
Implementación por tramos
Los ajustes se ejecutan de forma escalonada para evitar movimientos bruscos. Se priorizan las posiciones que reducen concentración y se documenta cada operación con su justificación y su fecha de entrada.
Seguimiento y ajustes periódicos
La estructura se revisa en intervalos acordados. Si cambian las condiciones del mercado o los objetivos personales, se evalúa si corresponde rebalancear. Todo queda asentado para que el historial sea consultable en cualquier momento.