Cuando la cartera ya está armada, el paso siguiente no es sumar productos: es fijar reglas de custodia, revisar contrapartes y dejar por escrito qué se hace si una posición se desvía del perfil.
Distintos puntos de partida, un mismo criterio: repartir el capital, ordenar el riesgo y sostener el ahorro en el tiempo.
Esta página reúne situaciones concretas en las que conviene revisar cómo está distribuido el patrimonio. No se trata de fórmulas cerradas, sino de criterios que se ajustan al horizonte de cada persona, al nivel de exposición que tolera y a la forma en que piensa usar esos fondos. Ver ejemplos ayuda a reconocer el propio caso antes de mover cualquier posición.
En la práctica, la mayoría de las carteras que llegan a revisión tienen un problema de concentración: un solo activo, un solo plazo, un solo emisor. Estas son las situaciones concretas que resolvemos y lo que el titular nota después.
Renta fija, instrumentos vinculados a inflación y una porción líquida se combinan según el horizonte de cada objetivo. Cuando una parte cae, las otras sostienen el resultado del conjunto.
Definimos un monto de reserva que cubre gastos corrientes y emergencias antes de asignar cualquier excedente. Así no hay que vender posiciones en el peor momento del ciclo.
Ningún emisor ni ningún vencimiento concentra más de lo razonable. El documento de cartera deja escrito ese techo y se revisa cuando cambia el contexto, no cuando aparece la urgencia.
Las decisiones se toman contra objetivos definidos de antemano: liquidez, preservación y crecimiento. El ruido de mercado no reemplaza ese marco de referencia.
Designaciones, registros y accesos quedan documentados para que un familiar o un asesor pueda actuar sin trabas si el titular no está disponible.
Si querés ver cómo se aplica esto a una situación concreta, en la portada está el punto de partida, y en esta nota repasamos qué conviene tener a mano antes de una primera conversación.
Cuando la cartera ya está armada, el paso siguiente no es sumar productos: es fijar reglas de custodia, revisar contrapartes y dejar por escrito qué se hace si una posición se desvía del perfil.
En una consulta inicial revisamos cómo está distribuido el capital hoy, qué parte depende de un solo emisor y qué documentación respalda cada tramo. De ahí sale un plan de ajustes concreto, no una lista de ideas sueltas.
Traé el detalle de tus cuentas y los resúmenes de los últimos movimientos. Con eso alcanza para una primera lectura.
Coordinar la revisión de carteraSi preferís entender el marco antes de escribir, podés leer qué conviene preparar para una primera consulta o volver al panorama general del enfoque.
Adaptaciones concretas: cómo se reparte el capital, qué se protege primero y qué se deja fuera.
No hay una sola cartera correcta. Hay decisiones que aguantan una crisis y otras que solo funcionan en un mercado tranquilo. Lo que sigue describe cómo se aplica el criterio en situaciones reales de clientes.
Si querés ver el punto de partida antes de adaptar nada, conviene leer el enfoque general o escribirnos por una consulta puntual.